miércoles, 22 de mayo de 2013

Poema


“ Al poema le incumbe todo, aun la tierra más ingrata, la prueba más dura. De su confrontación consigo mismo no está ausente la guerra con lo ajeno.

Todo y nada están ahí para ser dichos. El poema es el puente que une dos extremos ignorados. Pero es también esos extremos. El poema es una venturosa incursión por lo ignorado.

Para el lector brillará otro elemento no previsto: una raíz, una rama. El Poema total sería entonces un resultado de sumas infinitas, de confrontaciones, contradicciones y memorias, de recuperaciones y pérdidas, de olvido, muerte y ser: (sería como un dios) algo inmortal nacido de criaturas mortales”.

Susana Thénon



Iris Scaccheri retratada por Susana Thénon

domingo, 19 de mayo de 2013

La búsqueda

La tristeza, la incertidumbre, lo que vendrá.
Que siempre te hable alguien que te quiere. Que siempre esté la poesía.

"Después de todo tu eres la única muralla
si no te saltas nunca darás un solo paso"


domingo, 12 de mayo de 2013

En la feria



Un señor muy canchero saca fotos en la Feria del Libro, en La Rural.
Minolta X700, Kodak Ultra Max 400.

jueves, 11 de abril de 2013

Al luscofusco




Máscaras en la pared del patio de Luscofusco, un restaurant en General Villegas, que además es uno de mis lugares preferidos de esa ciudad.


domingo, 24 de marzo de 2013

Auster y Carroll: un desayuno de locos

Es domingo y me despierto temprano para lo que son mis domingos. Son las 10.30 y doy vueltas. A las 11 me como unos cereales en la cama y miro la tele. La apago, y agarro La Trilogía de Nueva York, de Auster.
En el capítulo nueve, Auster cita un fragmento de Alicia a través del espejo, y lo interpreta y redescubre desde la visión de uno de sus peculiares y enredados personajes: compara a Humpty Dumpty con la condición humana, con el lenguaje. Me obligo a ir a la biblioteca y agarrar a Alicia... y releer la historia del huevo sentado en su muro. Si bien leí Alicia (los dos libros) muchas veces, no recuerdo la conversación exacta de la niña y el huevo. Sólo recuerdo que el huevo tenía aires de noble y superado. Lo releo y busco resignificarlo con el relato de Auster, en la voz de su personaje Peter Stillman.
La Trilogía trajo para mi una serie de coincidencias: le recuerdo a alguien que el primer libro de Auster que leí era suyo, y me dice que el mismo día que empiezo a leer La Trilogía también lo hace él; le mando a mi hermana un mensaje con un fragmento y me cuenta de algo que ocurre y tiene relación con eso aunque yo no lo sepa; y ahora, mirando el libro de Carroll, me doy cuenta que el traductor de Alicia tiene el mismo apellido que el personaje de Auster. Un loop de literatura, un círculo inconsciente.

Les dejo los fragmentos a los que hago referencia.

"-Cuando uso una palabra- dijo Humpty Dumpty, en tono despectivo-, esa palabra significa exactamente lo que yo decidí que signifique... ni más ni menos.
-La cuestión es- dijo Alicia- si usted puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas distintas.
-La cuestión es- dijo Humpy Dumpty- saber quién es el amo. Eso es todo."
CARROLL, Lewis, Alicia a través del espejo, Buenos Aires,  Longseller, 2008.


"-Humpty Dumpty: la más clara representación de la condición humana. Escuche atentamente, señor. ¿Qué es un huevo? Es lo que todavía no ha nacido, una paradoja, ¿no es cierto? Porque ¿cómo puedo Humpty Dumpty estar vivo si no ha nacido? Y, sin embargo, está vivo, no se confunda. Lo sabemos porque puede hablar. Más aún, es un filósofo del lenguaje. [...]
-Lewis Carroll.
-A través del espejo, capítulo seis.
-Interesante.
-Es más que interesante, señor. Es crucial, escuche atentamente y quizás aprenda algo. En su pequeño discurso a Alicia, Humpty Dumpty bosqueja el futuro de las esperanzas humanas y da la pista para nuestra salvación: convertirnos en los amos de las palabras que decimos, hacer que el lenguaje responda a nuestras necesidades; Humpty Dumpty fue un profeta, un hombre que dijo verdades para las que el mundo no estaba preparado.
-¿Un hombre?
-Disculpe. Un desliz verbal. Quiero decir un huevo. Pero el desliz es instructivo y me ayuda a demostrar mi tesis. Porque todos los hombres son huevos, en cierto modo. Existimos, pero aún no hemos alcanzado la forma que es nuestro destino. Somos puro potencial, un ejemplo de lo por venir. Porque el hombre es un ser caído, lo sabemos por el Génesis. Humpty Dumpty también es un ser caído. Se cae del muro y nadie puede volver a juntar los pedazos; ni el rey, ni sus caballos, ni sus hombres. Pero eso es lo que todos debemos esforzarnos en conseguir. Es nuestro deber como seres humanos: volver a juntar los pedazos del huevo. Porque cada uno de nosotros, señor, es Humpty Dumpty. Y ayudarle a él es ayudarnos a nosotros mismos."
AUSTER, Paul, La Trilogía de Nueva York, Barcelona,  Anagrama, 2010.

viernes, 15 de marzo de 2013

Gurú

Diego Lapiz es el tipo que me ha hecho amar la fotografía.
Cuando me compré mi Minolta X700 hace casi tres años (y hoy sigue siendo mi compañera), sabía que me gustaba eso de sacar fotos, de que sea analógico porque tenía no-se-qué. Pero lo que no supe hasta que llegué al Estudio, es que eso podía transformarse en mi suelo, mi lugar, mi espacio, mi habitación propia.
Y llegué con prejuicio. Con prejuicio de Diego que se llamaba igual que un profesor snob que tenía en la facultad, y encima era parecido. De que hablaba por teléfono y me sonaba a un mala onda en pose. Pero caí en la cuenta de que yo soy prejuiciosa casi siempre, entonces me aflojé.
Hace unos días una amiga me dijo (un poco cruda) que lo único que había podido continuar era la fotografía. Yo dejé cursos, idiomas, facultad y aunque ahora estoy entusiasmada por volver a la vida universitaria, no me ponen muchas fichas. Pero es cierto eso de que en la fotografía encontré algo único. Una manera de expresar(me), de decir sin decir, de mirar, de buscar.
Y ahí es donde Diego toma ese dimensión de guía espiritual, de gurú. Por su forma de enseñar lejos de los cánones paternalistas del profesor, por compartir su entusiasmo y poder también decir "eso es una chotada", o acompañar la búsqueda de lo que una no sabe encontrar en el fotograma, en la cámara, en lo que está frente al lente.
Por eso lo quiero como a un amigo. Por eso disfruto cuando voy al Estudio y me encuentro con un montón de otras personas -algunas amigas, otros no, otros que ni fú ni fa, pero todos ahí juntos- que van ahí a ser felices por un rato y para siempre.

Diego, iluminado, y el ritual de marcar contactos.

martes, 12 de marzo de 2013

Nitabú

A Ana ya le dediqué un post. Ahí le decía que cuando la conocí no me la bancaba, y ahora la adoro.
Anita es de esas mujeres hermosas. Pero hermosas siempre: hermosa de mal humor, peleando, borracha, preguntando algo, con sueño.
Nos vemos poco, aunque planeamos vernos siempre (acá podría decir que yo hago planes que nunca cumplo... pero ella un poco también).
En las fotos de este post, la perseguí un poco mientras se maquillaba en la mansión de Fitz Roy, cuando todavía vivía ahí, en un pequeño cuarto con luces y libros lindísimos, y una piel a los pies de su cama, entre Marilyn y Susana.







jueves, 28 de febrero de 2013

Yorke

Me dice mi amiga Flor: "Oh. Qué hermoso. Ese chabón sabe todos los secretos del mundo". Y sí.
En un ataque de sensibilidad extrema se me mojan los ojos. ¿Por qué? Porque algo (todo) de lo que dice me lo apropio. Algo de su cuerpo (todo) es lo humano. Y cuando baila, es que todo (todo) está vivo.




lunes, 25 de febrero de 2013

Pequeña maravilla

Viajé.
El día del parto yo no sabía ni donde estaba. Hacía un tiempo yo estaba muy mal, muy triste, muy desencajada de todo. Me acuerdo que mi temor era ¿y si no me alegro demasiado? ¿y si no siento todo lo que tengo que sentir?.
Lo vimos a través de un vidrio. La pediatra se dio vuelta a buscar algo y mi mamá decía que se iba a caer.
Era el hijo de mi hermana. Mi sobrino. Mi ahijado. El nieto de mi mamá. Juan.
No me acuerdo que hora era. Supongo que el mediodía.
Pasó todo la tarde. Estuve mucho tiempo en la clínica. Entraba y salía de la habitación. Me sentaba en un banco frente a una virgen de Luján, y la luz que entraba por las persianas gruesas de la clínica me daba algo de nostalgia.
¿Qué era ser tía?

.........
A la tardecita mi hermana se levantó. Lo agarró a Juan con mucha naturalidad, como si estuviera hecha para estar con él. Le saqué una foto que tengo guardada todavía. Se miran. Ella está linda como nunca. Él tiene un gorrito rayado y parece un bebito de Burton.
Cecilia me mira y me pregunta: "¿lo tuviste a upa?". Y no. ¿Y si se rompía?. ¿Cómo se agarra un bebé que es de tu hermana?. ¿Qué es eso de la cabecita, cuidado, cuidado?. Y lo agarré, y lo miré, y listo. Estalló todo. Todo se transformó.
.........
Hoy hace tres años que nació Juan. Que cambió todo. 
Yo siempre pienso en sus manitos. En el tacto de sus manos cuando te agarra sin mirarte. En sus abrazos y su risita y su mirada cuando pregunta algo. Pienso que una de sus primeras palabras fue "Agu".
Yo nunca extrañé mucho. Tardé en entender que eso no significaba que uno no quiere al otro. Pero a veces me acuerdo de cosas chiquitas que hago con Juan (o con Hilario) y me emociono y quiero llorar. Algo que dicen, un gesto, su forma de caminar.
Yo creo que eso es amar profundamente. Como yo amo a Juan. Incondicionalmente.
.........

Juan, según pasan los años.











miércoles, 26 de diciembre de 2012

Once

El Once.
No se si es un barrio o es una forma de llamarle a una parte de un barrio de Buenos Aires o si es un vórtex de magia invisible.
Hace poco iba en bici por Perón y pensé, mientras cruzaba Pueyrredón, que podría estar en uno de esos lugares en los que Bruce Willis mata a "los malos". Uno de esos barrioslocura que aparecen en documentales de lo exótico, o esas ciudades a la que mucha gente viaja a meditar y soportar olores y texturas desagradables o mirar a las personas como si fuera un zoológico, con lo profundo como excusa. 
Pero era "el Once". El barrio al que voy pedaleando a trabajar. Las calles con la gente más extraña y genial. Lleno de lugares de nombres inventados y sin sentido donde te venden un ventilador de mano, o un corpiño de leopardo o un muñeco de alguna versión de Spiderman del inframundo.
Es atemporal y ruidoso y está repleto de gente y de cosas.
Tiene algo de hermoso.


lunes, 10 de diciembre de 2012

Diva de pueblo

En el marco del Puig en acción 2012, se realizó una muestra de fotos en General Villegas, inspiradas en la obra del escritor, su ciudad natal... y la mía y la de mi hermana (mi diva...).
Con Cecilia como modelo, nació la idea de una diva de pueblo, y una serie de ocho fotos para contar su historia.


Una mujer que transita su plenitud, su esplendor hasta quedarse en el recuerdo, en la vista a través de la ventana, en las fotos, en soledad.

Una diva de pueblo.











jueves, 29 de noviembre de 2012

Muestra "Madres e hijos" en el CEAM

Son días de mucha alegría. Se cierra un año de trabajo en mi ensayo "Madres e hijos" con una muestra en General Villegas, en el marco del festejo por los 25 años del CEAM.
Comparto el afiche y la reseña.



Las fotos que expongo en la muestra forman parte de un ensayo fotográfico que lleva el mismo nombre y retrata a estas tres madres con sus hijos: a Paula con Agustín y Ámbar, a Dana con Sofía, a Cecilia con Juan e Hilario.
El ensayo nace como una búsqueda personal sobre la relación que, en mi universo, expresa la naturaleza del vínculo humano. Al principio fue difícil hallar un modo de hablar sobre la maternidad sin ser madre; pero comprendí que fue justamente eso lo que me llevó a pensar en esa unión. Pensar la maternidad como mujer. Explorar ese lugar que aún me es desconocido desde las escenas o gestos que para mí lo acogen: comer juntos, jugar, llorar, dormir. Escenas de lo cotidiano. De profundo y auténtico amor.

domingo, 28 de octubre de 2012

Sangre de tu sangre de mi sangre (reconocerse)

Me pregunté por qué me cuesta tanto escribir sobre Cecilia, sobre Juan, sobre Hilario. Sobre ellos que son mi familia. 
Y alguien -esa persona que me dice "pará, pará"- me dijo que quizás no sea necesario decir más. Que hable cada imagen.
Pero ahora pienso en esto: en cómo se multiplica el amor. En lo inmenso y genial que es reconocer y re-conocer a mi hermana como madre. En cómo en cada visita, aunque pasen meses, Juan e Hilario me reconocen, saben quién soy ("Agu", "nena", risas). En ese momento en el que me pregunté si podía sentir lo mismo nuevamente por un sobrino por nacer, y darme cuenta de que hay aún más amor adentro, nuevo, diferente. De ese amor que te emociona cuando ves un video, una foto, escuchás una voz.
Pienso en sus manitos cuando te tocan mientras hacen otra cosa, como ver la tele, jugar, tomar la mamadera, comer. El idioma que no entiendo. Mi miedo cuando caminan o corren. Mis ganas de llorar de alegría cuando los veo o los pienso.
La incondicionalidad. El reconocerse como adulto ante su niñez. Como tía. Como hermana, pero desde otro lado. Sentirse y reconocerse llena de amor. Hasta estallar. Hasta estar como en el aire. Hasta el temor.

 






miércoles, 12 de septiembre de 2012

Ventana partida



Un señor lee el diario concentrado, el mozo me posa, en el espejo un pelado mira la vereda (¿qué mirará?).
Es la esquina de Avenida Córdoba y Sanchez de Bustamente. Ahí está la pizzería Los Cocos. Ahí está, también, la parada del 29 que va a La Boca. Es el 24 de marzo de 2011 y yo estoy esperando el colectivo que me lleve a la marcha. Es la primera vez que salgo a hacer toma callejera y estoy sola y me da vergüenza y miedo (como me pasa hasta hoy).

viernes, 17 de agosto de 2012

La parte de atrás (aproximación y reencuentro con el ensayo)





Ésta foto es una de las primeras que tomé pensando en el ensayo de madres e hijos. Yo pensé en ese tema y pensé en ellos: en Paula y su risa, y sus hijos. En Agustín y su ternura, y su madre y su hermana. En Ámbar y su histrionismo natural, y su madre y su hermano. En ellos tres juntos y en cada uno haciendo algo que le guste.
Agustín es independiente, es tranquilo y cariñoso. Cuando los visito me abraza (una vez corrió a buscarme). Agarra su guitarra y se va a su cuarto, juega al fútbol, me muestra su ipod, posa para las fotos sonriendo exagerado.



 Ámbar tiene la voz como esas niñas de los dibujitos animados. Se aprende las letras de las canciones apenas las escucha, así que va por la casa vestida de princesa (rosa y plateada) y cantando Flopa-Minimal. Al principio se pone tímida y abraza a su mamá porque le da vergüenza saludarme, pero enseguida baila y posa y grita si no le prestás atención.



Paula me abrió su casa, y así llegué a conocerla bastante. Aunque no tuvimos muchos encuentros hablamos mucho. Me gusta que escuche siempre lo que le dicen sus hijos, aunque las historias sean largas o no lleguen a ningún lugar. No los subestima, por eso les explica las cosas, lo que ocurre, lo que hay que hacer. Tiene una voz muy linda, fuerte,  y cierra un poco los ojos y te toca o mueve la cabeza para abajo cuando se ríe.
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Reencontrarse con una idea, un proyecto, un plan, y repensarlo. ¿Cómo sigue? ¿Hacia dónde va?.
Se frenó el ensayo, como se ha frenado todo. /No me gusta la expresión "se ha frenado". Se bloqueó. Se desarmo/.
Y digo todo y digo el tiempo se desordeno, pero eso no implica que duela. 
Un momento para poner en forma de pregunta lo que parece sabido. Y ahí adentro el ensayo. Y ahí la maternidad, la mujer,  la adultez, los niños y su espíritu y el mío propio.
Encontrar una mirada que diga lo que no puedo ordenar con letras.

martes, 3 de julio de 2012

Aproximación (sobre mi ensayo fotográfico)

Hace poco tuve un sueño. Soñé que caminaba sola entre mucha gente, y veía tirado a un niñito, acaso un bebé, llorando desconsoladamente. El bebé era negro, con ojos gigantes y brillosos, y tenía el cuerpo extremadamente flaco y la cara lastimada.
Yo grité para que alguien haga algo, para que lo ayudasen. Alguien, pero no yo.
El sueño se torna angustiante. Yo lloro. Hay una especie de cámara lenta.
La escena cambia y aparece mi hermana con sus dos hijos. Mi hermana toma al bebé con destreza, lo cura o lo ayuda o no-se-qué, porque no lo recuerdo. Sí recuerdo que en el sueño no había ya sonido, pero sí desesperación. Sí recuerdo que el bebé lloraba y había sangre. Sí recuerdo que yo no lo tocaba y no quería que mis sobrinos lo tocasen. Sí recuerdo que mi angustia y mi desesperación nacían de la necesidad de que alguien ayude a ese bebé. Alguien, pero no yo.
FIN DEL SUEÑO.
¿Qué es este sueño? ¿Qué es ese bebé? ¿Qué es esa angustia? .
Lo que me dice este sueño se relaciona con la maternidad. No puedo ignorar el dolor del niño, pido ayuda, no quiero que siga así. Pero tiene que aparecer mi hermana, que es madre, para ayudarlo. Yo no soy madre. Yo no soy lo materno.
Esto me hace pensar en que soy mujer y sin embargo no soy madre. ¿Qué pasa con eso del instinto maternal? Creo en lo femenino y creo que ahí, en esa condición, está integrado lo materno. Pero en ese orden y no en otro. en este texto aparece así: HUMANO, FEMENINO, MADRE.
¿Por qué hacer un ensayo sobre madres y sus hijos? Mejor: ¿cómo hacer un ensayo sobre madres y sus hijos y no ser madre y tener la mirada -bueno, el instinto- materna en construcción? Para eso: para hallarlo.
Creo que la maternidad está en lo cotidiano, en los actos simples, en lo no solemne, en lo común, en lo real.

Dana con Sofía. Amor en el balcón.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Bailemos solos



Beck me parece uno de los tipos fundamentales de la música de los últimos años. Un freak sensible y hermoso, con una voz que te puede partir el corazón o hacerte bailar descontrolado.
Es raro y simple y logra cosas que pocos poquísimos apenas imaginan.

martes, 22 de mayo de 2012

Noche y agua



Agustina en el estudio, con su cuerpo desnudo a través de un vidrio mojado. Como triste, como pensando, como si no estuviera y estuviera ahí. Era de noche cuando le tomé esta foto.


lunes, 21 de mayo de 2012

Memoria, futuro y herencia



Un padre y su hija durante la última Marcha de la Memoria, el 24 de marzo.
La inscripción de su remera, fuerte y concreta, me parece la declaración más perfecta sobre lo que su imagen representa.
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Hace muchos años, cuando recién vine a vivir a Capital, fui a una marcha para pedir la aparición con vida de Julio López. Mi mamá me llamó nerviosísima "¿para qué vas? te puede pasar algo" y yo le dije que iba, justamente, por eso, para que no pase nada, a mi o a nadie. Era también una declaración un poco romántica, de una generación a otra. Tarde tiempo -aún me cuesta- en entender que hay barreras de edad, vivencias o incluso experiencias que nos alejan, pero eso no hace que el amor no una, o sostenga, como decía El Flaco.
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Vuelvo a la foto. Y a lo que me produce verla. Se me viene la importancia del vínculo, entre ellos dos, y de la ideología que se transmite inevitablemente. 
Y a la vez eso de "porque tenemos memoria tenemos futuro", y esa niña en brazos, viene a ser otra metáfora del Nunca Más, del conocer para construir y no ceder ante el olvido.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Bailar



Anna Moya en el estudio, bailando durante una sesión en la que fue la estrella.

Minolta x 700. Kodak E100G (diapositiva )


miércoles, 28 de marzo de 2012

Otoño



Hoy a la mañana, mientras viajaba abrigada al trabajo, pensé mucho en Juan.
Me acordé de cuánto me gusta cómo cuando se ríe tira la cabeza un poquito para atrás, y achina los ojos. Que se enoja y aunque se le pase sigue haciendo cara seria, porque se obstina en su enojo. Que cuando se levanta, se levanta de malas. Que cuando quiere algo lo consigue sin importar cuánto tenga que insistir. Me gusta que cuando me ve después de un montón de días sin vernos, corre y me abraza y me demuestra su amor.
Hace poco hablé con él y con mi hermana "por la camarita", y cuando él me vio me dijo "acá". En ese momento hubiera llorado, desconsolada, y me hubiera teletransportado a su casa y hubiera jugado con él toda la noche.
A veces es difícil entender la distancia. Cómo funciona. Cómo nos afecta. Pero hay algo más enorme que la distancia, y eso es el amor. El que yo tengo por Juan, por Hilario, por mi hermana, por mi madre, por la gente que no está -y está-. El amor que todo lo rompe y que todo lo trasciende. El amor, que nos mantiene vivos.




(Una canción que siempre siempre es un bálsamo)

miércoles, 21 de marzo de 2012

Araña

Hay una  historia en mi vida sobre las arañas. Me dan miedo. En realidad no se si es miedo o una intriga profunda que se confunde con temor.*
Recuerdo que cuando era pequeña me impresionaba el amor con que mi madre las trataba: a veces las guardaba en un frasco con tapa con agujeritos. Ella es maestra jardinera y le mostraba a los niños y niñas las arañas. Creo que era para que lo tuvieran miedo. Me parecía genial que no las matase, que las dejara vivir.


Facu y Sofi: una araña en la clase de movimiento
                                
Ya más grande, cierta imagen de una araña me cautivó: es la que Mars Volta usaba en sus recitales. Una mujer-araña.

The Mars Volta en vivo, con Aracne como fondo.
                 
Tras buscar un poco el fondo de esa imagen (¿quién la hizo? ¿cuándo? ¿qué es?), doy con que esa imagen fue acuñada por Gustave Doré para la edición de La Divina Comedia editada en algún momento de la década de 1870 (no encontré el año de publicación).
Aracne (la mujeraraña del poema del Dante), de la mitología grecorromana, era una humilde joven muy famosa por ser una hábil tejedora. Consciente de su talento se promulgó superior a los dioses, por lo que la diosa Atenea la desafió.Cuando compararon sus obras, todo el mundo, incluida Atenea, supieron que la de Aracne era mejor, por lo que la diosa la golpeó. La joven decidió ahorcarse, pero la soberana la sostuvo para que no muriera, aunque le impuso un castigo: condenó a ella y a sus descendientes a colgar de ese modo y tejer para siempre. La soga de la que colgaba Aracne se transformó en un hilo de seda que salía de su abdomen: se había convertido en una pequeña araña. De este mito, penden todas las arañas.

"Oh loca Aracne, así yo te veía,  
ya medio araña, sobre lo harapos 
de la obra que por ti fue mal diseñada"

Quizás sea merecedor de otro post, ya que no me siento capacitada para escribirlo sin algunas lecturas a cuestas, el hecho de que tanto Aracne como cualquier otra araña sean asociadas a lo femenino más vil, pero a la vez a una sensualidad infinita (¿no tiene, acaso, la ilustración de Doré una carga sexual hermosa?).
De bonus, para acompañar y amenizar el post, y a propósito de la cuestión arácnida y las viudas (negras o no), una canción de "los discípulos de Aracne", los Mars Volta, tan hermosa que te ata, te atrapa y te acuna en su red.




*quizás sea por esa intriga que este post ha cambiado de intención, y en lugar de mostrar una de mis fotos conté la historia de Aracne, que yo misma descubrí al hacerlo.