miércoles, 22 de octubre de 2008

La importancia de llamarse...

No puedo entender el sentido de esta fusión de letras...
como un capricho que me invade y me obliga, no encuentro otra opción más que intentar ordenarlas...

Porque todo parece vacío, hueco, si no puedo llamarlo, nombrarlo...

Por eso disfruto de ese nombre en la boca. Juego con él, le doy vueltas, lo acomodo, lo susurro una y mil veces para mi, y con el nacen mágicamente las demás cosas... una imagen, dos, tres.. todas.. las pocas que tengo y sin embargo me bastan para que ya existas tan inmensamente adentro. No importa la ausencia del tacto, porque parece ser algo distinto.

Algo que diseñas y pones en escena, pero instantaneamente me lo apodero y es mio. Y ahora ese sentir mio me hace volar. Me corro a un lado diferente, a un lado nuevo y fantástico y poderoso, que me invade de sonrisas y ojos cerrados. De viento en la cara y en las manos.

Y tiemblo... despacio tiemblo y de nuevo ese nombre acompañado del espiral de sensaciones que empieza y termina en mi.

Porque ahora todo esto es mio. Toda esa nada se ha transformado en lo que buscaba para dar ese primer paso, tan enorme y tan imposible, que es encontrarme con esa parte que estaba huerfana... ida.

De nuevo ese nombre... ese nombre cuyas letras confundo con otras y sin embargo es el mismo. Ese nombre que son muchos y es uno solo.

Ese nombre ahora es mio....