martes, 9 de febrero de 2010

Nombrar.


"Comprendí que cada mundo entrañaba un misterio y que el acceso al mismo sólo lo podía facilitar la lengua. Sin conocerla, ese mundo permanecería para nosotros insondable e incomprensible, por más años que pasásemos en su interior. Más aún: descubrí una relación entre tener nombre y existir, pues cada vez que volvía al hotel me daba cuenta de que en la ciudad había visto tan sólo aquello que sabía nombrar, por ejemplo recordaba una acacia pero no el árbol que crecía junto a ella, porque desconocía su nombre. En una palabra, comprendí que cuanto más vocabulario atesorase, más pronto -y más rico en su inabarcable diversidad- se abriría ante mí el mundo."


de Viajes con Heródoto (2004), Ryszard Kapuscinski

1 comentario:

Jota dijo...

Qué lindo extracto. No sabía que habia escrito ese libro!
UN besoo y que bueno saber que tenes blog!