viernes, 18 de junio de 2010

REC

Tengo que hacer tiempo durante una hora. Es cierto, la distancia entre mi trabajo y el suyo, el cual será lugar de reunión, es de de 20 cuadras y caminarlas ya es acotar ese tiempo.
Mientras camino pienso en mi pelo. Atadísimo ahí arriba. Pienso que quizás era mejor dejármelo suelto... pero no, porque parecería Robert Plant.
También pienso en las conversaciones que tuve con todas las personas a las que pude decirles "tengo que hacer una entrevista y eso me pone terriblemente nerviosa". Repaso sus respuestas una por una. Las de la hora del almuerzo fueron "anda y hablale, no preguntes puntualmente. Charlá con él". La de Nico, por teléfono, me calmó inmediatamente "sentate y por un rato sentite un par, nada más".
Quedan 4 cuadras por recorrer y media hora. La ecuación me da mal. La matemática no es para mí. Estiro un poco el camino y cuando ubico el edificio de su trabajo, me siento en un banco en la plaza que está en diagonal. Y claro, la panza se me retuerce, y encima tengo frío. ¿Qué me habían dicho todos a quienes les dije que me pone mal hacer entrevistas? No sé. Simplemente no lo sé.
Me sobran diez minutos. Doy la vuelta a la manzana del edificio de diez mil pisos. Me siento una asesina a punto de ir al encuentro de su victima. Un señor apurado me pasa por al lado, y después se da vuelta y me sonríe, pero no se porqué. Él entra al mismo lugar al que yo entro un instante después.
Falta un minuto para las 5. Llego a la recepción:
-Hola. Tengo una entrevista con Fabián Casas.
-¿Te dijo que bajaba o que subieras?
(Me acuerdo de memoria el mail. Lo leí por lo menos 8 veces "que me avisen y bajo a por un feca")
-Creo que tiene que bajar...
La señorita llama. No atienden. "Me cortan". Habla.
-¿Agustina cuánto?
-Jaurena
-Jjjuua... ¿cómo?
-Jaurena
-Dice que subas. ¿Me prestas un DNI? A ver, mirá acá que te saco una fotito.

Se suben conmigo al ascensor dos señores dignos de la Sociedad Rural. Estoy nerviosa, me duele la panza, y pienso que si empiezo a transpirar la completo. Doy todo por perdido y pienso que seguro voy a preguntar estupideces, pero que no hay nada que hacer...
Se abre la puerta del ascensor. Estoy aterrada. De pronto se abre la puerta y toda esa pelota oscura y pegajosa que tenia en la cabeza, la panza, el pelo, todo ese silencio y ese temblor, se quedan detrás de mi, del otro lado de la puerta, y bajan.
-Sos vos- me dice,
-Sí, soy yo...

4 comentarios:

El joven maravilla dijo...

Genial.
El que estuvo cerca de vos esos días, y vivió una partecita de ese proceso, sabrá de la precisión de cada palabra de este relato.
Y sí, había que charlar nomás. Con los tipos grosos no hay que hacer demasiado, hay que ser lo suficientemente inteligente para crear los espacios para que ellos hagan.
Espero la entrevista propiamente.

cecilia dijo...

cuando pienso en una palabra que defina lo que siento por vos surgen miles...selecciono dos: amor y orgullo.
y si eras vos, no podía ser otra persona. Porque tenés algo que es necesario pero escaso: el deseo de escuchar.

flor dijo...

¡no había leído éste! justo yo. ahora me intriga dónde trabaja y ese "sos vos", "soy yo" me llevó a alguien a quien quiero mucho que ya no puede hablarme, ni verme ni abrazarme.

y sobre cuestiones técnicas: yo en el taller de entrevista digo que no es lo mismo charlar que entrevistar... yo no recomendaría sentarme a charlar, pero sí que estés tranquila porque lo hacés bien.

Agu Jaurena dijo...

Joven: la entrevista se está haciendo rogar, lo sé!
Ce: las dos tienen que ver con vos también.
Flor: ¡justo vos!Para mi el "sos vos" fue muy fuerte.
Cuanto has nombrado esa ausencia este último tiempo (cuando te encontré también.

Gracias por sus comentarios! siento que el blog respira!