domingo, 23 de enero de 2011

Sobre cómo vivir en estado de pregunta


(el preámbulo en REC http://bit.ly/efc4Ss )

Es un día frío y gris en Buenos Aires. Cerca del río hay un edificio altísimo que guarda en el piso 19 a Fabián Casas.
Mientras subo el ascensor con dos señores con pinta de estancieros, pienso en él. En cada parte suya que está guardada en sus poemas, en sus palabras y en su voz cuando los cuenta. De pronto se despegan las puertas de metal y otra, de vidrio, es abierta por su mano izquierda.
Casas aparece con una sonrisa. “Sos vos”, me dice, y me invita a pasar. Usa lentes negros y gruesos. Tiene un andar tranquilo y fresco. Parece no pesarle estar influenciando a una generación entera con su modo sincero de hacer poesía, o ser uno de los escritores más importantes de su generación y tener, con sólo 45 años, un libro con su obra poética dando vueltas.

-¿Cómo surge la idea de publicar Horla City?

-En realidad surge como algo muy puntual. Emecé había sacado hace dos años “Ensayos Bonsái”, es un librito de ensayos que también era una recopilación.
Yo siempre pensé que estaba bueno juntar los ensayos, lo tenía pensado pero bueno, pensaba para más adelante... me dijeron “bueno, saquémoslo”. Salió y eso se agotó. Funcionó bien para ellos. Y entonces me dijeron “¿qué tenés? Vamos a reimprimir los ensayos, pero estaría bueno sacar otra cosa”. Lo que yo noté es que desde que salió un libro de cuentos míos que es “Los Lemmings”, empezaron a existir muchos más lectores y que cada vez que me escriben a mí o a la editorial le preguntan por mis libros de poesías que son tiradas muy chiquitas y a veces MUY chiquitas y que no están en circulación. Y les dije que lo que estaría bueno es juntar todos esos libros y tenés un libro más. Y a mí también me gustaba que un género tan pequeño como la poesía pudiera tener una difusión grande, de una editorial grande. Hacer de un género más pequeño a una difusión más alta. Entonces que pudiera andar por todos lados.


-En la contratapa del libro dice que llegas a un lector que no es el lector habitual de poesías…

-Eso pasa a veces… ¿vos decís que eso pasa? yo no sé, a veces no me doy cuenta.

-A mí me parece que sí.

-Ah mirá. El otro día me hicieron un reportaje de una revista y me preguntaban “¿vos te consideras un poeta popular?”Y yo dije no, que no me considero un poeta popular. Yo ando por la calle y no me conoce nadie ¡por suerte! Y no me siento popular. Me parece que poetas populares son los que lee todo el mundo.
Quizás a veces algunos poemas que yo escribo no estén construidos desde un lugar muy pretencioso en términos intelectuales, aunque si muchos son reflexiones filosóficas. Por ahí yo los logro bajar hacia las cosas reales, de la vida cotidiana. Y quizás por eso hay personas que se pueden enganchar.


-¿Y eso está bueno? ¿Qué tu poesía sea un disparador para leer otra poesía?

-Ojalá. Eso para mí sería extraordinario. Que a través de leer mis poemas puedan entrar y leer todo lo que leí, que leí un montón. Poesías muy difíciles de entrar. Muy herméticas.
Yo tengo poemas también súper herméticos. Yo veo ese hermetismo no en que no lo entiendan, sino en que muchas personas tengan una diferente opinión en ese mismo poema. Inclusive yo. Hay poemas que yo no sé bien que quiere decir, sin embargo los escribí, los puse y mantuve esa cosa de incertidumbre que me gusta tener.


-¿Pensás mucho en quién te va a leer y cómo te va a leer?

-Mirá, yo siempre, cuando empecé a escribir, lo hice pensando que mi lector no iba a existir. No iba a estar en el tiempo que a mí me tocara vivir. Eso me hizo muy libre, me liberó.

-Al leer tu poesía reunida, se nota muy fuerte la presencia de tu madre en varios poemas.

-Mi mamá murió, y yo pienso que después para domesticar el dolor empecé a escribir poesía sobre mi mamá. Y dejé de escribir sobre ella una vez que tuve un sueño muy extraño, donde aparecía con una bata roja caminando y tenía acá (se toca), en la panza, un tornillo. Entonces ella me decía que no estaba viva, que estaba resucitada. Y eso le producía un dolor infinito. Estar resucitada, era algo horrible. En el sueño me decía que le sacara la tuerca. Yo le sacaba esa tuerca y se moría. Y era como una sensación de paz. O sea que yo creo que la solté, que logré liberarla. Y después no escribí más. El último poema que escribí fue en Iowa, fue un poema que soñé, que se llama En el Vidrio (en Oda, 2003)

-Aparte de los sueños, ¿de qué otras experiencias surge lo que escribís?

-Y puede ser de la literatura. A mi leer, leer literatura y filosofía, me estimula mucho a pensar, a encontrar otra vuelta. Pienso algo que dijo Schopenhauer y digo “mirá, esto que dijo Schopenhauer lo puedo asociar con esto otro que dijo tal…” y empiezo a trabajar como un soldador mezclando cosas que aparentemente no están unidas y no tienen una conexión y yo les encuentro una conexión. Les encuentro un corazón donde trabajan.

-Vos además de poeta, sos periodista, y escribís en lugares muy diferentes como Ñ u Olé, en esos dos roles tuyos ¿es siempre la misma voz?

-Cuando yo escribo periodismo, lo escribo con oficio. Yo tengo que escribir ahora en dos horas cómo fue tu entrevista, yo se que la voy a empezar y la voy a terminar.
En cambio hay poemas que no sé si voy a terminar, y hay novelas que no se si las voy a terminar. Tengo un montón de poemas sietemesinos, cincomesinos, que le faltan los dedos y los intestinos, que yo no los terminé. Empecé y no los pude terminar.
Pero el periodismo es siempre respuesta, el poema está puesto en estado de pregunta, de incertidumbre. El periodismo responde, tiene una estructura y vos tenés que responder, lo que no quita que vos puedas hacerle trampas a la Matrix, y que irrumpa la poesía en un trabajo periodístico también.


-Y con esas trampas vos buscas generar algo en el otro, un cambio…

-Sí. Busco traficar una cosa que yo no sé bien que es y ver que dice eso. Que me dice eso que no entiendo bien que es que le dice al otro.

-Ese es tu objetivo

-Permitir ser como una especie de lugar donde se expresa algo que no es solamente mío, sino que es algo colectivo. Como algo atávico ¿no? Que nos compete a todos.

2 comentarios:

flor dijo...

gracias por dejarme leer.

Graciano dijo...

Genial entrevista. Hermosa conversación. Me encantó!