domingo, 27 de noviembre de 2011

Declaración (profesión)

Tengo 25 años. Soy periodista, pero no me animo.
Conozco gente que me dice "dale", digo "sí", y no me animo.
Otras personas, leen lo que escribo, lo corrigen, lo releen, me dicen "dale, está bueno", digo "sí", y no me animo.
Tengo ideas que me guardo (alguna hasta me parecen buenas), siento placer al contactar a un entrevistado, al encontrarlo, al preguntarle. También me da vergüenza que se note que no sé que preguntar y quiero terminar rápido y digo "listo". "¿Listo?".
Soy mala manejando el silencio. Necesito explicar mil veces lo que pregunto porque creo que lo explico mal.
Y pienso: ¿no me animo o no hago?, ¿no me animo o es más cómodo pensar que no me animo y en realidad no doy el primer paso? Temo equivocarme, no cumplir (con el otro, conmigo), no cumplir expectativas.
Dar el primer paso: la cuestión de siempre.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Una versión de Flor


Ponerme a escribir sobre Flor sería difícil e incompleto. No se describir muy bien lo que siento sobre ciertas personas. Una es ella.
Sólo algunas cosas: que es hermosa aunque le cueste oírlo; que te mira a los ojos cuando le hablas; que tiene unas manos mágicas; que camina rápido; que sabe demostrar amor (al otro, a lo que hace, a lo que ama); que es intuitiva; que el universo, el tiempo y el espacio sabía antes que ella y que yo que nos íbamos a encontrar para resignificar(me) la palabra 'amiga'.

jueves, 24 de noviembre de 2011

La leyenda de los Humaperros

Podríamos haber seguido la norma, llamarles "perrhómbre", "canman" o "dogmen". Pero somos rudas y los llamamos "Humaperros".
Aparecieron una tarde fría de agosto. En compañía de Sofía y Ana -retratadas debajo- fui al Barrio Chino (unas cuadras con gente con ojos chiquitos y chucharías por doquier) de Buenos Aires, y los vimos. Nos contaron que venían desde "el Centro", blandiendo sus katanas y agitando sus colas con cascabel.
Nunca sabremos si es verdad, o si volveremos a verlos, o si viajamos a diario con ellos, escondidos tras sus identidades secretas, ficticias.
Sólo una certeza: eran raperos.
 

Los Humaperros agitando en Belgrano. 

  Sofía, una humana entre los legendarios guerreros. 

  Ana, conquistándolos con su sonrisa.