miércoles, 26 de diciembre de 2012

Once

El Once.
No se si es un barrio o es una forma de llamarle a una parte de un barrio de Buenos Aires o si es un vórtex de magia invisible.
Hace poco iba en bici por Perón y pensé, mientras cruzaba Pueyrredón, que podría estar en uno de esos lugares en los que Bruce Willis mata a "los malos". Uno de esos barrioslocura que aparecen en documentales de lo exótico, o esas ciudades a la que mucha gente viaja a meditar y soportar olores y texturas desagradables o mirar a las personas como si fuera un zoológico, con lo profundo como excusa. 
Pero era "el Once". El barrio al que voy pedaleando a trabajar. Las calles con la gente más extraña y genial. Lleno de lugares de nombres inventados y sin sentido donde te venden un ventilador de mano, o un corpiño de leopardo o un muñeco de alguna versión de Spiderman del inframundo.
Es atemporal y ruidoso y está repleto de gente y de cosas.
Tiene algo de hermoso.


lunes, 10 de diciembre de 2012

Diva de pueblo

En el marco del Puig en acción 2012, se realizó una muestra de fotos en General Villegas, inspiradas en la obra del escritor, su ciudad natal... y la mía y la de mi hermana (mi diva...).
Con Cecilia como modelo, nació la idea de una diva de pueblo, y una serie de ocho fotos para contar su historia.


Una mujer que transita su plenitud, su esplendor hasta quedarse en el recuerdo, en la vista a través de la ventana, en las fotos, en soledad.

Una diva de pueblo.











jueves, 29 de noviembre de 2012

Muestra "Madres e hijos" en el CEAM

Son días de mucha alegría. Se cierra un año de trabajo en mi ensayo "Madres e hijos" con una muestra en General Villegas, en el marco del festejo por los 25 años del CEAM.
Comparto el afiche y la reseña.



Las fotos que expongo en la muestra forman parte de un ensayo fotográfico que lleva el mismo nombre y retrata a estas tres madres con sus hijos: a Paula con Agustín y Ámbar, a Dana con Sofía, a Cecilia con Juan e Hilario.
El ensayo nace como una búsqueda personal sobre la relación que, en mi universo, expresa la naturaleza del vínculo humano. Al principio fue difícil hallar un modo de hablar sobre la maternidad sin ser madre; pero comprendí que fue justamente eso lo que me llevó a pensar en esa unión. Pensar la maternidad como mujer. Explorar ese lugar que aún me es desconocido desde las escenas o gestos que para mí lo acogen: comer juntos, jugar, llorar, dormir. Escenas de lo cotidiano. De profundo y auténtico amor.

domingo, 28 de octubre de 2012

Sangre de tu sangre de mi sangre (reconocerse)

Me pregunté por qué me cuesta tanto escribir sobre Cecilia, sobre Juan, sobre Hilario. Sobre ellos que son mi familia. 
Y alguien -esa persona que me dice "pará, pará"- me dijo que quizás no sea necesario decir más. Que hable cada imagen.
Pero ahora pienso en esto: en cómo se multiplica el amor. En lo inmenso y genial que es reconocer y re-conocer a mi hermana como madre. En cómo en cada visita, aunque pasen meses, Juan e Hilario me reconocen, saben quién soy ("Agu", "nena", risas). En ese momento en el que me pregunté si podía sentir lo mismo nuevamente por un sobrino por nacer, y darme cuenta de que hay aún más amor adentro, nuevo, diferente. De ese amor que te emociona cuando ves un video, una foto, escuchás una voz.
Pienso en sus manitos cuando te tocan mientras hacen otra cosa, como ver la tele, jugar, tomar la mamadera, comer. El idioma que no entiendo. Mi miedo cuando caminan o corren. Mis ganas de llorar de alegría cuando los veo o los pienso.
La incondicionalidad. El reconocerse como adulto ante su niñez. Como tía. Como hermana, pero desde otro lado. Sentirse y reconocerse llena de amor. Hasta estallar. Hasta estar como en el aire. Hasta el temor.

 






miércoles, 12 de septiembre de 2012

Ventana partida



Un señor lee el diario concentrado, el mozo me posa, en el espejo un pelado mira la vereda (¿qué mirará?).
Es la esquina de Avenida Córdoba y Sanchez de Bustamente. Ahí está la pizzería Los Cocos. Ahí está, también, la parada del 29 que va a La Boca. Es el 24 de marzo de 2011 y yo estoy esperando el colectivo que me lleve a la marcha. Es la primera vez que salgo a hacer toma callejera y estoy sola y me da vergüenza y miedo (como me pasa hasta hoy).

viernes, 17 de agosto de 2012

La parte de atrás (aproximación y reencuentro con el ensayo)





Ésta foto es una de las primeras que tomé pensando en el ensayo de madres e hijos. Yo pensé en ese tema y pensé en ellos: en Paula y su risa, y sus hijos. En Agustín y su ternura, y su madre y su hermana. En Ámbar y su histrionismo natural, y su madre y su hermano. En ellos tres juntos y en cada uno haciendo algo que le guste.
Agustín es independiente, es tranquilo y cariñoso. Cuando los visito me abraza (una vez corrió a buscarme). Agarra su guitarra y se va a su cuarto, juega al fútbol, me muestra su ipod, posa para las fotos sonriendo exagerado.



 Ámbar tiene la voz como esas niñas de los dibujitos animados. Se aprende las letras de las canciones apenas las escucha, así que va por la casa vestida de princesa (rosa y plateada) y cantando Flopa-Minimal. Al principio se pone tímida y abraza a su mamá porque le da vergüenza saludarme, pero enseguida baila y posa y grita si no le prestás atención.



Paula me abrió su casa, y así llegué a conocerla bastante. Aunque no tuvimos muchos encuentros hablamos mucho. Me gusta que escuche siempre lo que le dicen sus hijos, aunque las historias sean largas o no lleguen a ningún lugar. No los subestima, por eso les explica las cosas, lo que ocurre, lo que hay que hacer. Tiene una voz muy linda, fuerte,  y cierra un poco los ojos y te toca o mueve la cabeza para abajo cuando se ríe.
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Reencontrarse con una idea, un proyecto, un plan, y repensarlo. ¿Cómo sigue? ¿Hacia dónde va?.
Se frenó el ensayo, como se ha frenado todo. /No me gusta la expresión "se ha frenado". Se bloqueó. Se desarmo/.
Y digo todo y digo el tiempo se desordeno, pero eso no implica que duela. 
Un momento para poner en forma de pregunta lo que parece sabido. Y ahí adentro el ensayo. Y ahí la maternidad, la mujer,  la adultez, los niños y su espíritu y el mío propio.
Encontrar una mirada que diga lo que no puedo ordenar con letras.

martes, 3 de julio de 2012

Aproximación (sobre mi ensayo fotográfico)

Hace poco tuve un sueño. Soñé que caminaba sola entre mucha gente, y veía tirado a un niñito, acaso un bebé, llorando desconsoladamente. El bebé era negro, con ojos gigantes y brillosos, y tenía el cuerpo extremadamente flaco y la cara lastimada.
Yo grité para que alguien haga algo, para que lo ayudasen. Alguien, pero no yo.
El sueño se torna angustiante. Yo lloro. Hay una especie de cámara lenta.
La escena cambia y aparece mi hermana con sus dos hijos. Mi hermana toma al bebé con destreza, lo cura o lo ayuda o no-se-qué, porque no lo recuerdo. Sí recuerdo que en el sueño no había ya sonido, pero sí desesperación. Sí recuerdo que el bebé lloraba y había sangre. Sí recuerdo que yo no lo tocaba y no quería que mis sobrinos lo tocasen. Sí recuerdo que mi angustia y mi desesperación nacían de la necesidad de que alguien ayude a ese bebé. Alguien, pero no yo.
FIN DEL SUEÑO.
¿Qué es este sueño? ¿Qué es ese bebé? ¿Qué es esa angustia? .
Lo que me dice este sueño se relaciona con la maternidad. No puedo ignorar el dolor del niño, pido ayuda, no quiero que siga así. Pero tiene que aparecer mi hermana, que es madre, para ayudarlo. Yo no soy madre. Yo no soy lo materno.
Esto me hace pensar en que soy mujer y sin embargo no soy madre. ¿Qué pasa con eso del instinto maternal? Creo en lo femenino y creo que ahí, en esa condición, está integrado lo materno. Pero en ese orden y no en otro. en este texto aparece así: HUMANO, FEMENINO, MADRE.
¿Por qué hacer un ensayo sobre madres y sus hijos? Mejor: ¿cómo hacer un ensayo sobre madres y sus hijos y no ser madre y tener la mirada -bueno, el instinto- materna en construcción? Para eso: para hallarlo.
Creo que la maternidad está en lo cotidiano, en los actos simples, en lo no solemne, en lo común, en lo real.

Dana con Sofía. Amor en el balcón.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Bailemos solos



Beck me parece uno de los tipos fundamentales de la música de los últimos años. Un freak sensible y hermoso, con una voz que te puede partir el corazón o hacerte bailar descontrolado.
Es raro y simple y logra cosas que pocos poquísimos apenas imaginan.

martes, 22 de mayo de 2012

Noche y agua



Agustina en el estudio, con su cuerpo desnudo a través de un vidrio mojado. Como triste, como pensando, como si no estuviera y estuviera ahí. Era de noche cuando le tomé esta foto.


lunes, 21 de mayo de 2012

Memoria, futuro y herencia



Un padre y su hija durante la última Marcha de la Memoria, el 24 de marzo.
La inscripción de su remera, fuerte y concreta, me parece la declaración más perfecta sobre lo que su imagen representa.
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Hace muchos años, cuando recién vine a vivir a Capital, fui a una marcha para pedir la aparición con vida de Julio López. Mi mamá me llamó nerviosísima "¿para qué vas? te puede pasar algo" y yo le dije que iba, justamente, por eso, para que no pase nada, a mi o a nadie. Era también una declaración un poco romántica, de una generación a otra. Tarde tiempo -aún me cuesta- en entender que hay barreras de edad, vivencias o incluso experiencias que nos alejan, pero eso no hace que el amor no una, o sostenga, como decía El Flaco.
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Vuelvo a la foto. Y a lo que me produce verla. Se me viene la importancia del vínculo, entre ellos dos, y de la ideología que se transmite inevitablemente. 
Y a la vez eso de "porque tenemos memoria tenemos futuro", y esa niña en brazos, viene a ser otra metáfora del Nunca Más, del conocer para construir y no ceder ante el olvido.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Bailar



Anna Moya en el estudio, bailando durante una sesión en la que fue la estrella.

Minolta x 700. Kodak E100G (diapositiva )


miércoles, 28 de marzo de 2012

Otoño



Hoy a la mañana, mientras viajaba abrigada al trabajo, pensé mucho en Juan.
Me acordé de cuánto me gusta cómo cuando se ríe tira la cabeza un poquito para atrás, y achina los ojos. Que se enoja y aunque se le pase sigue haciendo cara seria, porque se obstina en su enojo. Que cuando se levanta, se levanta de malas. Que cuando quiere algo lo consigue sin importar cuánto tenga que insistir. Me gusta que cuando me ve después de un montón de días sin vernos, corre y me abraza y me demuestra su amor.
Hace poco hablé con él y con mi hermana "por la camarita", y cuando él me vio me dijo "acá". En ese momento hubiera llorado, desconsolada, y me hubiera teletransportado a su casa y hubiera jugado con él toda la noche.
A veces es difícil entender la distancia. Cómo funciona. Cómo nos afecta. Pero hay algo más enorme que la distancia, y eso es el amor. El que yo tengo por Juan, por Hilario, por mi hermana, por mi madre, por la gente que no está -y está-. El amor que todo lo rompe y que todo lo trasciende. El amor, que nos mantiene vivos.




(Una canción que siempre siempre es un bálsamo)

miércoles, 21 de marzo de 2012

Araña

Hay una  historia en mi vida sobre las arañas. Me dan miedo. En realidad no se si es miedo o una intriga profunda que se confunde con temor.*
Recuerdo que cuando era pequeña me impresionaba el amor con que mi madre las trataba: a veces las guardaba en un frasco con tapa con agujeritos. Ella es maestra jardinera y le mostraba a los niños y niñas las arañas. Creo que era para que lo tuvieran miedo. Me parecía genial que no las matase, que las dejara vivir.


Facu y Sofi: una araña en la clase de movimiento
                                
Ya más grande, cierta imagen de una araña me cautivó: es la que Mars Volta usaba en sus recitales. Una mujer-araña.

The Mars Volta en vivo, con Aracne como fondo.
                 
Tras buscar un poco el fondo de esa imagen (¿quién la hizo? ¿cuándo? ¿qué es?), doy con que esa imagen fue acuñada por Gustave Doré para la edición de La Divina Comedia editada en algún momento de la década de 1870 (no encontré el año de publicación).
Aracne (la mujeraraña del poema del Dante), de la mitología grecorromana, era una humilde joven muy famosa por ser una hábil tejedora. Consciente de su talento se promulgó superior a los dioses, por lo que la diosa Atenea la desafió.Cuando compararon sus obras, todo el mundo, incluida Atenea, supieron que la de Aracne era mejor, por lo que la diosa la golpeó. La joven decidió ahorcarse, pero la soberana la sostuvo para que no muriera, aunque le impuso un castigo: condenó a ella y a sus descendientes a colgar de ese modo y tejer para siempre. La soga de la que colgaba Aracne se transformó en un hilo de seda que salía de su abdomen: se había convertido en una pequeña araña. De este mito, penden todas las arañas.

"Oh loca Aracne, así yo te veía,  
ya medio araña, sobre lo harapos 
de la obra que por ti fue mal diseñada"

Quizás sea merecedor de otro post, ya que no me siento capacitada para escribirlo sin algunas lecturas a cuestas, el hecho de que tanto Aracne como cualquier otra araña sean asociadas a lo femenino más vil, pero a la vez a una sensualidad infinita (¿no tiene, acaso, la ilustración de Doré una carga sexual hermosa?).
De bonus, para acompañar y amenizar el post, y a propósito de la cuestión arácnida y las viudas (negras o no), una canción de "los discípulos de Aracne", los Mars Volta, tan hermosa que te ata, te atrapa y te acuna en su red.




*quizás sea por esa intriga que este post ha cambiado de intención, y en lugar de mostrar una de mis fotos conté la historia de Aracne, que yo misma descubrí al hacerlo.

lunes, 19 de marzo de 2012

Postal de lunes


Calor. Humedad. Brazos de señora rolliza. Hinchazón. Sueño. Cansancio. Dolor de espalda. Colectivos llenos. Gente que habla muy fuerte. ¿Dónde queda el ánimo?. Pensar en hacer. Pensar en hacer. Es-ti-mu-lar-SE.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Dai



Dai, la querida "ayudante de cocina" de Diego en las clases, durante la jornada de luz mixta en el patio del estudio.

jueves, 9 de febrero de 2012

Flaco





"Todas las hojas son del viento, ya que el las mueva hasta la muerte"

Luis Alberto Spinetta (1950-2012 siempre)



lunes, 6 de febrero de 2012

Tridente ofensivo



Hace un par de años que en las fiestas -esa desafortunada y acaso entristecedora época del año- algo malo sucede y por eso lo paso realmente mal. Pero el año pasado fue la excepción. Fue un año nuevo hermoso, lleno de familia, de risa, de comida rica, de amor, de no-descompostura, de no-preocupación; de baile y risas, de alguna discusión ruidosa a las 5 de la mañana, pero divertida (véase Ricardo Iorio sobre Amy Winehouse).
En la foto, de izquierda a derecha, Juan (o Pollo, mi primo casi-nacemos-el-mismo-día), Nico (mi amor), Cristian (mi primo profe de taekwondo, eterno niño), acompañados por unos fernet.
Una buena despedida de año. Una buena bienvenida de otro.

lunes, 30 de enero de 2012

Juanita, el amor y las cosas que no entendemos

Hoy me llamó mi hermana para decirme que la perra de mi mamá murió. La atropelló un auto y se murió enseguida. Le dije "¿qué?", y me largué a llorar. Desconsolada.
Yo siempre pensé que si algo le pasase a Juanita me entristecería, pero nada más. "Yo la humanizo", decía mi mamá. Sí, claro. Todos lo hacíamos.
Al poco tiempo que murió mi abuela, mi madre caminaba por el parque de General Villegas y la vio: una bolita de pelos, con agujeritos en la panza por las garrapatas, con hambre. La llevó a su casa y nos dijo -a mi hermana y a mí- que no sabía si agarrarla o no, pero que tuvo que hacerlo. Ella (mejor todas) había perdido a alguien muy importante, y a los días otro ser vivo le ofrece y le pide amor: ¿cómo rechazar ESO?.
Mi hermana le sacó las garrapatas, le dimos leche, yo me quedé con ella a la noche, mi mamá la adoptó.
Cuando hoy terminé la llamada con mi hermana, me di cuenta de algo: Juanita se muere hoy, un 30, como mi abuela. Y ahí me pongo un poco más pensativa y entiendo un poco menos ese universo de cosas que no manejamos, pero vivimos y nos sorprenden.
Y mientras lloro me pongo un poco mejor, sonrío y me acuerdo de ese día que ella llevó a Juanita a su casa. Ese día se abrío un destino nuevo: mi mamá le regaló vida, le cambió morir chiquita y sola por mover la cola cuando la veía, le di amor -ese amor de mi mamá, que te agarra como una ola de frente-, la dejó correr, aprendió a abrir la puerta de atrás. Y claro, Juanita nos regaló su propio universo, su manera de hacer las cosas, su humanizada manera de ser animal, y a mi me enseñó del amor y de otras cuestiones que no entiendo, pero vivo.

lunes, 23 de enero de 2012

Revelaciones (I)

Acá sentada con Ana, hablando de poetas, pienso: que no se si se leer poesía. Que no se si se gozar la poesía.

viernes, 20 de enero de 2012

David (Deivid)

Esto me pasa con Lynch: no se si terror o un exceso de estímulos. No se si llorar o gritar de emoción.
Me parece la genialidad. Me parece que inventó el camino de las series que conozco y quiero. Que transformó el relato, los personajes, la manera de decir el amor y el dolor. Que cambió el lugar del espectador.
Que sus películas (confieso, no vi todas) son un viaje que sigue aún cuando termina. Que te dejan sin aire. Sin palabras. Pero con una sensación de regocijo.
No se, pero como hoy es su cumpleaños, creo que tenía que decir algo. O mejor, compartir dos de sus cortos: el que más me gusta y el que más me perturba.



Six man getting sick six times, 1966




The alphabet, 1968




lunes, 16 de enero de 2012

Ana



A Ana le conté muchas veces lo que me pasó cuando la conocí: la odié.
Llegó de manera tardía a la clase de los martes (de la cuál tendré que escribir algún que otro post), y me cayó tan mal, que cuando llegué a casa le dije a Nico: "esta piba cagó todo".
Me acuerdo que en las clases que siguieron hizo algún comentario como "a mi también me gusta Radiohead". Revelamos juntas y nos reímos. De a poco la adoré.
Me encanta su risa. Es contagiosa, se pone como china. Tiene unos dientes geniales.
Ana escribe de una manera hermosa. Leí al menos cuatro veces un poema suyo. Me emocionó. Después de leerlo le presté un libro de Casas. No se por qué. Quizás fue porque creo que ambos se inspiraron en Wallace Stevens.
Cuando hablas con ella te escucha atentamente, pero a veces me parece que mientras tanto está pensando en el momento en el que le toque hablar. Pero no se apura, si tiene que quedarse pensando o hacer silencio, lo hace. Nunca contesta a medias las cosas que le interesan y sostiene lo que cree ("a mi no me parece").
Es graciosa. Actúa, posa, canta, lee, sabe.
Una tarde de estas vamos a tomar el té y a leer poesía como dos viejas regias. Y le voy a decir que me cuente de sus vacaciones.

lunes, 9 de enero de 2012

Michi


Sí, claro, Michi se llama Michelle por la canción de los Beatles. Una vez se lo encontró a McCartney en New York y lo saludó: dice que tiene buena onda (o eso elegí acordarme, aunque no lo soporto).
La conocí en clase de fotografía -un círculo: la conocí en la clase por la cuál saqué la foto que está acá arriba en una salida con el grupo de fotografía donde la conocí-, esos encuentros de martes que hace las veces de terapia de grupo, encuentro de ebrios, show del chiste y reunión de amigos.
Le gusta  leer y odia y le tiene miedo, terror, a los gatos. Secretamente, yo dudo sobre tener uno por ella, aunque nunca vino a casa.
Cuando se fue a Praga, se acordó de mi y me mandó por correo -sí, sobre, estampilla, correo, avión- un libro de Kertész. Había dentro del paquete una grulla que ella hizo, una de esas que le hace a la gente que conoce y quiere, una de las que le regaló a Kusturica.
Yo, de regalo, le doy una canción sobre un pájaro.