lunes, 16 de enero de 2012

Ana



A Ana le conté muchas veces lo que me pasó cuando la conocí: la odié.
Llegó de manera tardía a la clase de los martes (de la cuál tendré que escribir algún que otro post), y me cayó tan mal, que cuando llegué a casa le dije a Nico: "esta piba cagó todo".
Me acuerdo que en las clases que siguieron hizo algún comentario como "a mi también me gusta Radiohead". Revelamos juntas y nos reímos. De a poco la adoré.
Me encanta su risa. Es contagiosa, se pone como china. Tiene unos dientes geniales.
Ana escribe de una manera hermosa. Leí al menos cuatro veces un poema suyo. Me emocionó. Después de leerlo le presté un libro de Casas. No se por qué. Quizás fue porque creo que ambos se inspiraron en Wallace Stevens.
Cuando hablas con ella te escucha atentamente, pero a veces me parece que mientras tanto está pensando en el momento en el que le toque hablar. Pero no se apura, si tiene que quedarse pensando o hacer silencio, lo hace. Nunca contesta a medias las cosas que le interesan y sostiene lo que cree ("a mi no me parece").
Es graciosa. Actúa, posa, canta, lee, sabe.
Una tarde de estas vamos a tomar el té y a leer poesía como dos viejas regias. Y le voy a decir que me cuente de sus vacaciones.

1 comentario:

Nicolás dijo...

Linda entrada, linda foto!, ya volvio de Uruguay? saludos de alguien aburrido en su laburo