miércoles, 28 de marzo de 2012

Otoño



Hoy a la mañana, mientras viajaba abrigada al trabajo, pensé mucho en Juan.
Me acordé de cuánto me gusta cómo cuando se ríe tira la cabeza un poquito para atrás, y achina los ojos. Que se enoja y aunque se le pase sigue haciendo cara seria, porque se obstina en su enojo. Que cuando se levanta, se levanta de malas. Que cuando quiere algo lo consigue sin importar cuánto tenga que insistir. Me gusta que cuando me ve después de un montón de días sin vernos, corre y me abraza y me demuestra su amor.
Hace poco hablé con él y con mi hermana "por la camarita", y cuando él me vio me dijo "acá". En ese momento hubiera llorado, desconsolada, y me hubiera teletransportado a su casa y hubiera jugado con él toda la noche.
A veces es difícil entender la distancia. Cómo funciona. Cómo nos afecta. Pero hay algo más enorme que la distancia, y eso es el amor. El que yo tengo por Juan, por Hilario, por mi hermana, por mi madre, por la gente que no está -y está-. El amor que todo lo rompe y que todo lo trasciende. El amor, que nos mantiene vivos.




(Una canción que siempre siempre es un bálsamo)

miércoles, 21 de marzo de 2012

Araña

Hay una  historia en mi vida sobre las arañas. Me dan miedo. En realidad no se si es miedo o una intriga profunda que se confunde con temor.*
Recuerdo que cuando era pequeña me impresionaba el amor con que mi madre las trataba: a veces las guardaba en un frasco con tapa con agujeritos. Ella es maestra jardinera y le mostraba a los niños y niñas las arañas. Creo que era para que lo tuvieran miedo. Me parecía genial que no las matase, que las dejara vivir.


Facu y Sofi: una araña en la clase de movimiento
                                
Ya más grande, cierta imagen de una araña me cautivó: es la que Mars Volta usaba en sus recitales. Una mujer-araña.

The Mars Volta en vivo, con Aracne como fondo.
                 
Tras buscar un poco el fondo de esa imagen (¿quién la hizo? ¿cuándo? ¿qué es?), doy con que esa imagen fue acuñada por Gustave Doré para la edición de La Divina Comedia editada en algún momento de la década de 1870 (no encontré el año de publicación).
Aracne (la mujeraraña del poema del Dante), de la mitología grecorromana, era una humilde joven muy famosa por ser una hábil tejedora. Consciente de su talento se promulgó superior a los dioses, por lo que la diosa Atenea la desafió.Cuando compararon sus obras, todo el mundo, incluida Atenea, supieron que la de Aracne era mejor, por lo que la diosa la golpeó. La joven decidió ahorcarse, pero la soberana la sostuvo para que no muriera, aunque le impuso un castigo: condenó a ella y a sus descendientes a colgar de ese modo y tejer para siempre. La soga de la que colgaba Aracne se transformó en un hilo de seda que salía de su abdomen: se había convertido en una pequeña araña. De este mito, penden todas las arañas.

"Oh loca Aracne, así yo te veía,  
ya medio araña, sobre lo harapos 
de la obra que por ti fue mal diseñada"

Quizás sea merecedor de otro post, ya que no me siento capacitada para escribirlo sin algunas lecturas a cuestas, el hecho de que tanto Aracne como cualquier otra araña sean asociadas a lo femenino más vil, pero a la vez a una sensualidad infinita (¿no tiene, acaso, la ilustración de Doré una carga sexual hermosa?).
De bonus, para acompañar y amenizar el post, y a propósito de la cuestión arácnida y las viudas (negras o no), una canción de "los discípulos de Aracne", los Mars Volta, tan hermosa que te ata, te atrapa y te acuna en su red.




*quizás sea por esa intriga que este post ha cambiado de intención, y en lugar de mostrar una de mis fotos conté la historia de Aracne, que yo misma descubrí al hacerlo.

lunes, 19 de marzo de 2012

Postal de lunes


Calor. Humedad. Brazos de señora rolliza. Hinchazón. Sueño. Cansancio. Dolor de espalda. Colectivos llenos. Gente que habla muy fuerte. ¿Dónde queda el ánimo?. Pensar en hacer. Pensar en hacer. Es-ti-mu-lar-SE.