viernes, 17 de agosto de 2012

La parte de atrás (aproximación y reencuentro con el ensayo)





Ésta foto es una de las primeras que tomé pensando en el ensayo de madres e hijos. Yo pensé en ese tema y pensé en ellos: en Paula y su risa, y sus hijos. En Agustín y su ternura, y su madre y su hermana. En Ámbar y su histrionismo natural, y su madre y su hermano. En ellos tres juntos y en cada uno haciendo algo que le guste.
Agustín es independiente, es tranquilo y cariñoso. Cuando los visito me abraza (una vez corrió a buscarme). Agarra su guitarra y se va a su cuarto, juega al fútbol, me muestra su ipod, posa para las fotos sonriendo exagerado.



 Ámbar tiene la voz como esas niñas de los dibujitos animados. Se aprende las letras de las canciones apenas las escucha, así que va por la casa vestida de princesa (rosa y plateada) y cantando Flopa-Minimal. Al principio se pone tímida y abraza a su mamá porque le da vergüenza saludarme, pero enseguida baila y posa y grita si no le prestás atención.



Paula me abrió su casa, y así llegué a conocerla bastante. Aunque no tuvimos muchos encuentros hablamos mucho. Me gusta que escuche siempre lo que le dicen sus hijos, aunque las historias sean largas o no lleguen a ningún lugar. No los subestima, por eso les explica las cosas, lo que ocurre, lo que hay que hacer. Tiene una voz muy linda, fuerte,  y cierra un poco los ojos y te toca o mueve la cabeza para abajo cuando se ríe.
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Reencontrarse con una idea, un proyecto, un plan, y repensarlo. ¿Cómo sigue? ¿Hacia dónde va?.
Se frenó el ensayo, como se ha frenado todo. /No me gusta la expresión "se ha frenado". Se bloqueó. Se desarmo/.
Y digo todo y digo el tiempo se desordeno, pero eso no implica que duela. 
Un momento para poner en forma de pregunta lo que parece sabido. Y ahí adentro el ensayo. Y ahí la maternidad, la mujer,  la adultez, los niños y su espíritu y el mío propio.
Encontrar una mirada que diga lo que no puedo ordenar con letras.